Hay un elemento que delimita claramente los actos dictatoriales de los constitucionales.
Los seres humanos hemos creado múltiples maneras para conformar un gobierno, pero al final del día lo que se busca es delegar el bienestar de todos en las decisiones de unos.
A veces la legitimidad viene de la sangre, de los dioses, del voto o del dedazo, pero en principio lo que nos rige a todos, gobernantes y gobernados es la ley.
Las leyes están hechas para normar la correcta convivencia y asegurar que cada quien hace lo que debe de hacer sin tomar otras atribuciones o agraviar a terceros de manera dolosa o por desconocimiento.
Las diferencias entre un presidente, un rey y un dictador, están no solo en la manera en que llegan al poder, la diferencia fundamental es sobre el desacato a la ley.
Todo gobernante al tomar posesión debe hacer un rito en que demuestre a la gente su obediencia a la ley, en México se hace una toma de protesta y un juramento de proteger y obedecer la Constitución, cualquier desviación a la carta magna es ya en sí una violación.
Tanto un rey como un presidente están acotados por las leyes vigentes, lo que los separa del dictador es que este último hace caso parcial o desacata las normas completamente.
López es hoy un dictador accidental.
Dictador por ignorancia.
Sea por cinismo, populismo, malicia, incongruencia, desconocimiento, estupidez o todas ellas López ha incumplido con la constitución en muchas maneras: No respeta los poderes y sus potestades, hace propaganda descarada a su partido, incumple los procedimientos, intención de venta de bienes públicos, construcciones sin permisos, compras sin licitación, protege corruptos, hace uso del presupuesto a su voluntad y aplica parcialmente ayudas sin buscar el desarrollo de todo México.
¿Lo más importante? No hace el trabajo que debe hacer, de tomar decisiones que busquen el bienestar de todo el país en vez de sí mismos, incumple al no hacer su trabajo.
Su ataque a la libertad de expresión ha sido claro y aunque sus seguidores lo defienden por el tecnicismo de decir que "no es un represor por no usar la fuerza pública (todavía)" eso no lo hace un defensor de la libertad, sus ataques al Reforma, W Radio, Nexos, Loret de Mola, Brozo, Alemán, Ciro y en ocasiones hasta a la misma Aristegui, son parte de su agenda diaria, no hay nada más importante que su imagen (otro incumplimento constitucional).
¿Por qué atacar a la prensa y los periodistas?
Porque sabe que la única legitimidad que le queda a su gobierno es el mito de los 30 millones. Su comprada popularidad de supuestos 70% basados en encuestas arregladas están hechas para hacer creer a la gente que puede hacer lo que sea, según la ignorancia de su dictadura el que tenga esta popularidad hace que sus actos sean legítimos aunque sean ilegales.
Lo dejo claro, aunque tuviera el 100% de aprobación NADA lo faculta para actuar sobre la ley.
De ahí el Mito de los 30 millones, esos votos le dieron el gane, no la legalidad de sus actos, esa gente confió en él y también fueron traicionados, seguir mentando la voluntad de la gente 2 años después es solo otra vil manipulación basada en ignorancia. Por eso López utilizará todos sus recursos para desacreditar, omitir y destruir a sus detractores. La ley no lo detiene mientras la gente lo defienda, o eso cree él, pero es el atrevimiento que viene de la ignorancia o el cinismo en su persona, su imagen es hoy para él más importante que nunca.
Los video escándalos que usó él, ilegalmente claro, se le reviraron causando una nueva caída en su popularidad, por eso regresa el avión y la consulta, no son patadas de ahogado, pero si son los actos de un dictador desesperado.
Sus ataques a la prensa no son publicitados, todo se ahoga bajo el escarnio público de la famosa “consulta para enjuiciar expresidentes”, otra ilegalidad.
Ya no podemos esperar que siga rompiendo la ley por la razón que sea, cada día quiere demostrar que su falsa transformación o los millones de votos cuentan más que los nulos resultados o que el respeto a la ley, un presidente si es elegido por voluntad popular, pero no es un rey, menos un dictador que puede hacer lo que guste con los bienes de la nación y su gente, la voluntad de López no es la de México y su representación se acabó el momento que traicionó su protesta de salvaguardar a País y a la constitución.
Ayer la ley lo avaló como presidente, hoy la ley lo tipifica como delincuente.
No se necesita un juicio político contra él, sino un juicio penal, no es necesario preguntarle a la gente si debe enjuiciarse, la ley no necesita permiso, él ya debería renunciar y preparar su defensa, aunque son tantas y tan fragrantes sus faltas que no tiene ni para donde hacerse y es por eso que se aferrará al poder lo más que pueda, sabe que si sale de la presidencia entrará directo a la cárcel.
Ese es su panorama hoy, lo sabe y no se irá tranquilamente, podemos esperar más ataques y más ilegalidad para mantener su poder, pero su legitimidad hace mucho que se fue.