Hay individuos virtuosos no hay duda al respecto, hay personas que tienen cierta aura de respeto, fuerza de carácter y hasta miedo. López no es uno de ellos, aunque quieran hacer parecer que sí, ven aquí explico porqué...
James Warren Jim Jones fue el tristemente célebre pastor de la “Iglesia del Pueblo”. En la década de los 1970s Jim Jones logró crear una comunidad tan grande y tan poderosa financieramente que logró convencer a sus fieles de fundar todo un pueblo en Guyana Francesa para poder vivir sin intervenciones del mundo exterior.
“La iglesia del Pueblo” es una historia de fanatismo y poder; vale la pena conocer su historia así como la de su líder ya que su carisma fue suficiente para que cada uno de los habitantes del pueblo muriera la misma noche.
Jones los convenció que una vida mejor venía para ellos y que para eso requería el suicidio de todos a través de tomar una bebida envenenada. La mayoría la tomó con gusto, los padres se la dieron a sus hijos y a la minoría que no quiso se les administró a la fuerza.
Esto es fanatismo.
Llegar a niveles extremos por la voluntad de un tercero y esto se basa en el carisma de un líder.
Sin embargo, el carisma de Jones no llegó por sí solo, aunque había ciertos rasgos que eran coherentes, las facultades divinas le fueron conferidas por sus seguidores de acuerdo a las necesidades que veía su comunidad.
En el caso de López esto es clarísimo, los rasgos cuasi divinos que necesitaba el político mexicano le fueron conferidos y siguen siendo defendidos por sus seguidores.
Se le atribuye incorruptibilidad, visión, liderazgo, ser un defensor de la democracia y sólo rodearse de buenas personas. Y aunque se demuestran una y otra vez contradicciones a estas otras virtudes sus seguidores siguen viendo esto.
Así como con Jones, López no es un ser divino, el poder que tenga sobre otras personas es sólo el que le confieren y los ataques de oposición sólo ayudan a afianzar esta posición.
Estas habilidades del político que México necesitaba le llegaron a él precisamente por ello, es lo que la gente quería ver y lo que siguen queriendo ver.
Actualmente los “Servidores de la nación” recorren el país inscribiendo gente a sus programas clientelares para poder entregar miles de millones en recursos para comprar votos encaminados a los siguientes comicios, esta gente que poco a poco involucrará estas dádivas en su ingreso también empezarán a atribuirle virtudes para no perder este ingreso.
Hoy el Ejecutivo está empoderado de este carisma para querer cambiar la realidad con afirmaciones fantásticas, comenta sobre haber vencido al #coronavirus cuando tenemos todavía casos de crecimiento exponencial, justifica el capricho de Dos Bocas con falacias sobre refinación y una supuesta autosuficiencia, habla de no generar deuda y esconde temas centrales como la violencia.
La piedra no corre sola, es pateada por millones de personas que le han conferido este carisma y que ahora tienen más miedo de retirarlo que una verdadera razón práctica.
Jones obligó a una comunidad entera a suicidarse.
En los estándares contemporáneos puede parecer extremo, pero los que creen en López están actuando de la misma manera, no quieren ver críticamente y no pueden aceptar fallas en su héroe; también nos están obligando a tomar el veneno ya que atacan cualquier voz disidente.
López por fuerte que pueda parecer en su discurso es sólo un producto de su tiempo y de la gente que lo apoya, es muy difícil restar fuerza a este carisma, pero es un esfuerzo que hay que hacer, así como la gente le atribuye virtudes, también puede demostrar sus fallas, si no lo creen pregunten a Peña.
López existe como es porque sus seguidores lo crearon y de igual manera pueden destruirlo.
Sus afirmaciones no deberían ser aceptables sin pruebas, sus mentiras son transparentes y aún así se sale con la suya.
La culpa no es de él, el ha hecho lo que quiere se ha vestido de Dictador y redentor, y la gente le sigue confiriendo carisma.
Peor aún la gente empieza a hacer sacrificios en su nombre y una ideología que no pasa la argumentación de un estudiante de primaria, pero la esperanza que profesa y una justificación basada en errores antiguos es más fuerte que la razón.
Hoy solicitar que la gente done parte de sus salario y prestaciones es comparable al kool aid de Jim Jones, los que lo hagan convencidos solo están siendo engañados y los que no quieran serán atacados y vejados por sus similares.
La gente no debe sacrificarse por un gobierno, menos por un ideal que no ha probado su valor.
Que haya injusticias y errores no hace aceptable cualquier alternativa.
Precisamente porque vemos los errores del pasado deberíamos exigir más para el futuro.
AMLO, Jim Jones, fanatismo, Iglesia del pueblo, #coronavirus, Pemex