Ayer veía como en la cuenta oficial del Tren Maya en Twitter, presumían que la obra se realiza con recursos públicos, sin inversión privada y mucho menos extranjera, y pensé “¿Cómo pueden presumir que los mexicanos soportamos solos el costo de la obra, cuándo es a costa de reducirnos el presupuesto y hacer subsidios en rubros como el de salud, y otros, también de suma importancia?"
Los mexicanos estamos aportando nuestro dinero para una obra que ha incrementado costos debido a cambios de ruta e inflación, que está dañando uno de los más importantes ecosistemas del país, que estará en manos de la SEDENA y que quién sabe si tendrá ganancias o deberemos mantener con subsidios por años.
El monto original para esta megaobra era de 120 mil millones de pesos, y hasta agosto de este año, la previsión presupuestal es de 299, 367 millones de pesos, es decir, ha incrementado un 150%.
El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, PPEF 2023 contempla asignar 143, 073 millones de pesos, al tren que va del sur a hacia ninguna parte, con lo que sería la obra de infraestructura con mayor presupuesto del 2023, y aquí abro un gran paréntesis para señalar algo que no tiene que ver con el presupuesto asignado, pero es importante destacar, porqué hay que saber lo que pagamos cuando lo pagamos: En los hackeos de Guacamaya Leaks, supuestamente hay correos que dicen que desde 2020, hay estudios geológicos de diferentes organizaciones que señalan “peligro kárstico”, es decir, en algunos tramos de la ruta del tren, como en el 5, hay sectores con riesgo de hundimientos e inundaciones debido a las cavernas y cenotes, y a pesar de esto, se sigue con la construcción.

Por otra parte, hay que considerar que la una cosa es el presupuesto asignado y cuanto es lo que se gasta en realidad, por ejemplo, los reportes de Secretaría de Hacienda dicen que el primer semestre de este año, la Secretaría de Turismo ya llevaba ejercidos 52,212 millones de pesos, del presupuesto de 65,670 millones de pesos que tiene aprobado para el 2022, por lo que, de seguir la tendencia, es de esperarse que rebase el presupuesto asignado, para este año.
En contraste, el primer semestre de este año, la Secretaría de Salud Federal, SSA, gastó 66,970 millones de pesos, con un subejercicio de 16,046 millones de pesos, en pandemia por Covid-19, y con un desabasto de medicamentos autoinducido que persiste desde el 2019, y cabe señalar, que algunas áreas donde se destinaron menos recursos, fueron a la compra de medicamentos para personas sin Seguridad Social, a pesar de que el presidente ha anunciado una y otra vez, que la salud “ya es universal y gratuita”, y además, al Programa de Vacunación; cuando se reportan de todos los estados escasez de algunas vacunas del cuadro básico.
Incluso se han rehusado a comprar la vacuna para combatir la viruela símica, por lo que algunos activistas han calificado esta negativa como “homofobia institucional” de parte de la Secretaría de Salud Federal y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.
Y yo negaría dicha afirmación, ya que no solo se han desentendido de este sector, sino de otros sectores que han afectado a la población en general, por ejemplo, el gasto para la atención a cáncer de mama, se contrajo 40% contra el gasto de 2018, y con esto podríamos hablar de “misoginia institucional”, o viendo a futuro, podríamos hablar de “paidofobia institucional”, ya que el PPEF 2023 contempla una reducción del 50% para el Centro Nacional de la Infancia y la Adolescencia, CENSIA, centro al que han tratado de desaparecer, al igual que al Consejo Nacional para la prevención y Tratamiento del Cáncer en la Infancia.
Ahora, otra prueba de que el gobierno morenista, da un trato igualitario de odio a todos los mexicanos, está en que, mientras el PPEF 2022 contemplaba 115,316 millones de pesos para medicamentos, el 2023 contempla 103,043 millones, con lo que nos afecta a todos.
Y usted dirá ¿cómo es que pasamos del Tren Maya a la salud de los mexicanos?
Pues bien, aquí la pregunta importante es ¿a dónde va el dinero de los subejercicios en salud y otras áreas como educación o seguridad?
Y la respuesta es: Dinero no ejercido es reasignado a discreción, porqué algún lado tiene que salir el dinero extra para las obras insignia de López, como el Tren Maya ¿no?
Entonces, aunque se contemple un incremento del 5% al presupuesto a salud, de nada sirve si no se ejerce o si no se asigna a las áreas que más impactan a los enfermos, como la compra de medicamentos, o a la prevención de enfermedades, como es la compra de vacunas.
Al parecer, el aumento al presupuesto a la salud, en el PPEF, como ha ocurrido todo este sexenio, solo servirá para dos cosas: para propaganda y para caja chica del Tren Maya, y vaya usted a saber para qué más.
En tanto, no queda otra qué comer y dormir bien, y hacer ejercicio, para tratar de no enfermar, porqué la salud en mi México lindo y querido, está, “que se la lleva el tren.”
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