El servicio meteorológico de la presidencia de la república marca semáforo rojo.
Negros nubarrones se ciernen sobre el palacio nacional, los truenos se escuchan a la distancia, en el atardecer capitalino se ven los reflejos de los relámpagos a la distancia.
El presidente se levanta sudoroso todas las noches, con la respiración entrecortada, exaltado.
Se está cocinando la tormenta perfecta en territorio nacional. Tenemos la combinación perfecta que puede resultar en una catástrofe:
- Hay para empezar una economía herida de muerte, con 5 trimestres a la baja, prácticamente desde que llegó el presidente López a tomar las riendas del país el sistema económico se ha desinflado. Hoy sabemos que los inversionistas perdieron confianza en nuestro país ante las erráticas y dañinas decisiones unipersonales, unilaterales en cuanto a inversión privada, daños propios de tornados categoría 5. El aeropuerto fue solo la punta de lanza del autoritarismo con el que se manejan las cosas en palacio. La planta de Constellation Brands, subida de tarifas a las generadoras de energía limpia, las compras de carbón al senador Guadiana, el otorgamiento de 5% más de contratos de asignación directa (generalmente a cuates o empresas recién creadas de dudosa reputación.
- La clase media está sufriendo una granizada de malas noticias debido al abandono del que ha sido objeto en esta administración, desde el cobro indiscriminado de impuestos durante la pandemia, hasta el abandono en apoyos a las MyPyMEs (quienes emplean al 71% de la fuerza laboral mexicana y generan el 53% del PIB)
- El desempleo generado por las dos “corrientes de chorro” anteriores va a afectar el consumo, restaurantes, comercios pequeños, comercio informal y formal van a sufrir caídas en ventas. La baja de consumo va a traer crisis en las industrias primarias, la industria de la transformación hará lo necesario por mantener los márgenes de utilidad: Los productos bajarán de calidad, de gramaje o de ambos. La industria de consumo masivo sí tiene claras sus prioridades.
- La truenos de la seguridad ha empeorado significativamente en el sexenio del partido Morena comandado por López Obrador. El crecimiento de homicidios dolosos de casi 30 muertos por día (de 70 a casi 100) tiene al país en un baño de sangre. Prácticamente no hay Mexicano alguno que no haya perdido a un ser querido, a un conocido o un amigo a manos del hampa. La situación es igual de insostenible que su estrategia.
- Hay dos nubes negras cargadas de malos augurios, CFE y PEMEX. El uno, manejado por un conocido corrupto del PRI de los 80´s y el otro por un agrónomo. Ambas paraestatales han
- Por último, agregaremos vientos huracanados a velocidad COVID19, que solo han traído 55 mil muertes “Oficiales” (ya sabemos que esconden el doble de muertos debajo de la alfombra de burocracia gubernamental). Estos vientos trajeron una parálisis social, comercial y económica que hará potenciar las anteriores.
Todo lo anterior traerá muerte, hambre, miedo y por úlitimo Rabia. La situación económica aún no impacta directamente al bolsillo del grueso de los mexicanos. Los despidos apenas comenzaron, de acuerdo a la ley Mexicana, quien es despedido es merecedor de una liquidación que puede ayudar a subsistir algunos meses. En 2 o 3 meses empezaremos a sentir los verdaderos efectos de la devastación económica de la administración Obradorista.
Es la tormenta perfecta y no augura nada bueno, ya hay indicios de malestar en la población, recientemente se le ha visto hacer “giras” y “discursos” en cuarteles militares. Al menos en tres ocasiones (Cuernavaca, Ciudad Obregón y Acapulco) multitudes enardecidas han reclamado la presencia de López quien ha huido cobardemente por la puerta de atrás o a gran velocidad en su caravana de suburbans blindadas.
Aparentemente esa tormenta va a destruir el poco capital político que le queda al presidente López.
Hambre, miedo, rabia.
Cuando México Tenga Hambre (1ra parte)
Parte 2. Cuando México tenga miedo
Parte 3. Cuando México se sienta agraviado