Imagina, un lunes en la mañana después de un fin de semana pesado te llega una llamada. Una fuente te dice que algunos diplomáticos se reunieron para discutir sobre la política energética del gobierno mexicano.
Una nota jugosa justo cuando acaba de explotar una guerra de precios del petróleo. Así que, ahí va el tuitazo. Ya más tarde hay que ver si la nota vende o si dá para más.
Veamos el contexto: La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) o Arabia Saudita, el principal productor del mundo y líder de la OPEP, pidieron un recorte en la producción de petróleo pues el coronavirus ha disminuido la demanda mundial. Arabia quiere mantener el precio del barril de petróleo, para mantener un nivel de ingresos aceptable en su economía petrolizada. Rusia, un productor grande que no pertenece a la OPEP, dijo que no recortará. Entonces Arabia usó una de sus herramientas para que los productores no-OPEP se alineen, recortó sus precios. Se estima que Arabia es quien tiene el costo de producción más bajo en el mundo. Además amenazó con aumentar su producción, se sabe que tiene una capacidad subutilizada muy grande. ¿Qué pasará en esa guerra de precios? Se sabe que uno de los intereses de Rusia es no lucir como débil. Se sabe que Arabia puede presionar pero que su búsqueda de un equilibrio es muy importante así que está dispuesto a ceder para alcanzar un equilibrio que le permita funcionar. Ya veremos.
Y, a México qué. Para el gobierno, los ingresos petroleros en 2019 fueron de alrededor del 17.2% (nov 2019) y la industria petrolera es casi un monopolio gubernamental. Aunque hay leyes para privatizar el petróleo, apenas si se han usado. La periodista Ana Lilia Pérez sugiere que la privatización no es conveniente para quienes están en el gobierno porque Pemex es capaz de darle recursos a ellos aunque ya no lo haga al país. Imaginemos que alguien convence al Presidente de privatizar, de hacer nuevos contratos, de dejar los contratos vigentes tal y como están. Entonces distintas compañías se dedicarían a la extracción, producción y venta de productos del petróleo. Ellas, responderían al mercado. Porque es lo que genera utilidades, lo cual puede significar cerrar proyectos (Cancelación del Proyecto Frontier en Canadá).
Los energéticos son un tema estratégico para algunos países, entre ellos EU. ¿Pueden ver a EU lidiar con varias empresas para alinearlos a su estrategia de seguridad energética? ¿Pueden verlos presionando al gobierno mexicano en el mismo caso? Los europeos están enchufados a oleductos de Rusia pero tienen empresas del sector energético en México y se están mudando a energías renovables. Les propongo que esa reunión fue para respaldar que Pemex y el petróleo se quede en manos del gobierno pues es más sencillo que así México participe en estrategias de mitigación en la guerra de precios entre Rusia y Arabia. Tal vez buscar más participación en energéticos no petroleros. En breve, parece que el escenario internacional le da más poder a este gobierno, o ve que no le conviene entrometerse, para seguir con el discurso y acciones de la soberanía petrolera.
Regresando a nuestra llamada matutina del lunes, la nota no da más y tampoco es material vendible para los medios. Esto no deja de ser un negocio que busca utilidades. No vale la pena darle seguimiento al pitazo así que hay que buscar la chuleta en otra parte, aunque el tuit ya salió.